El mercado europeo de servicios en la nube, una meca de oro para las big tech que también crece gracias a los contratos públicos

Los gigantes de Silicon Valley absorben cerca del 70% de los beneficios que genera el mercado de la computación de la nube en Europa. Pese a los problemas que las compañías norteamericanas han tenido con la RGPD, una parte de este dinero sigue llegando a través de jugosos contratos públicos.

Una gran plataforma de colaboración público-privada que acabe con la dependencia tecnológica de la Unión Europea. A mediados de 2020, más de veinte empresas alemanas y francesas anunciaron la creación de Gaia-X , una compañía paneuropea y federada cuyo objetivo era la puesta en marcha de una infraestructura europea de computación en la nube propia, independiente y desvinculada de los extensos tentáculos de los gigantes tecnológicos de EE.UU.

La plataforma recibió el apoyo casi de inmediato de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen , que también aseguró que la nube europea recibiría una parte de los fondos de recuperación NextGenerationEU. Casi después de dos años, el proyecto parece estancado y ha registrado pocos avances realmente destacables , pero sigue siendo uno de los ejemplos más recientes de los intentos, de momento poco fructuosos, para mejorar la débil soberanía tecnológica de la Unión Europea: miles de empresas, instituciones y gobiernos todavía dependen en gran medida de los servicios de gigantes como Amazon, Google o Microsoft.

Las fuertes discrepancias que se han registrado entre las instituciones europeas y las grandes tecnológicas norteamericanas en los últimos años —las big tech acumulan cientos de millones de euros en multas por contravenir el RGPD , además de numerosos contenciosos por concentración monopolística — no han evitado que Europa siga siendo un negocio muy lucrativo para los gigantes de Silicon Valley: en 2020, Amazon batió el récord de ingresos en su filial europea , mientras que la de Microsoft —situada en Irlanda, aunque con gran parte de su fiscalidad transferida al paraíso fiscal de Bermudas— declaró un beneficio cercano a los 260.000 millones de euros .

El negocio de los contratos públicos

Per en un momento en el que las tiranteces entre los reguladores europeos y las tecnológicas alcanza un nuevo punto álgido, quizá lo más llamativo es que una parte de los ingresos que las big tech generan en Europa están llegando gracias a numerosos contratos y licitaciones públicas, desde los que ponen en marcha autoridades locales hasta los que formalizan instituciones de la Unión Europea. 

Según las cifras publicadas en el Diario Oficial de la UE recopiladas por EOM para este análisis, tanto Amazon como Microsoft han logrado desde 2016 cerca de 207 millones de euros a través de seis contratos públicos de la Comisión y otras instituciones europeas, en la mayoría de casos bajo concursos restringidos o sin posibilidad de competencia. 

Microsoft ha sido el principal beneficiado del sistema de licitación de la UE, con cinco contratos por valor de casi 148 millones de euros. Amazon consiguió entrar en la red en 2020, y aunque de momento apenas consta un contrato a su nombre, este asciende a casi 58 millones.

Las cifras disponibles en la versión digital del Diario Oficial de la UE solo llegan hasta 2016, pero la relación de las instituciones europeas con los gigantes tecnológicos es bastante anterior a estas fechas: en 2011, la publicación Computer Weekly ya informaba de que la compañía de Bill Gates había conseguido, desde 1993, seis grandes contratos de la Comisión, en los que tampoco no hubo posibilidad de concurrencia de otras compañías.

En el caso de Amazon, un estudio llevado a cabo por el sindicato UNI Europa demostraba que la presencia de las grandes compañías tecnológicas en la red de contratación pública europea trasciende con creces el ámbito de las instituciones comunitarias: entre 2018 y 2021, la empresa de Jeff Bezos ha logrado hacerse con al menos 1.300 millones de euros en contratos públicos en todo el continente, la mayoría de ellos en Reino Unido.

La computación en la nube, la punta de lanza de la nueva estrategía de las big tech

Más allá de las cifras de negocio, el informe de UNI Europa también advierte que ningún otro servicio acapara más licitaciones que  la plataforma de gestión en la nube pública de la compañía, Amazon Web Services, que logró más del 90% de los contratos públicos identificados en Europa por el sindicato internacional.   

La computación en la nube, de hecho, se ha convertido en uno de los núcleos de negocio más importantes de las compañías tecnológicas norteamericanas , que absorben cerca de la mitad del mercado global y han encontrado en Europa su particular mina de oro en este nicho de mercado. 

Según un informe de Synergy Research Group , el mercado europeo de la nube se ha multiplicado por cuatro desde 2017, llegando a generar un volumen de beneficios cuatrimestral cercano a los 7.300 millones de euros. Pese a que las empresas europeas han mejorado sus resultados en este periodo, nadie se está beneficiando tanto de la explosión del negocio como las grandes compañías norteamericanas, que cada vez controlan un porcentaje más grande del mercado de la nube en el Viejo Continente.

De acuerdo a los datos de la firma de análisis de mercados, en los últimos cuatro años la cuota de mercado de las empresas europeas en el sector de la computación en la nube ha caído más de diez puntos, pasando del 27% a apenas el 16%. La compañía europea con mayor penetración es Deutsche Telekom, con apenas un 2% de cuota de mercado, mientras que Amazon, Google y Microsoft han logrado acaparar ellas solas cerca del 70% del negocio de la nube en Europa.

La dependencia tecnológica, un riesgo para la privacidad europea 

El incipiente oligopolio que están levantando en Europa los gigantes tecnológicos alrededor del sector de la computación de la nube no es, sin embargo, el único problema que acecha a unas instituciones comunitarias cada vez más dependientes de los servicios de estas compañías. 

Sin ir más lejos, los numerosos contratos que las instituciones europeas han firmado recientemente con las tecnológicas norteamericanas llevan tiempo siendo objetivo de investigación por parte del Supervisor Europeo de Protección de Datos (EDPS, por sus siglas en inglés). 

En 2018, coincidiendo con la aprobación de la RGPD, este organismo de supervisión comunitario ya puso en marcha una guía para el uso de servicios de computación en la nube por parte de los organismos comunitarios . A partir de ese momento, rara ha sido la vez en la que el órgano no levantase la voz de alarma sobre las licitaciones públicas que se están adjudicando en este ámbito.

En abril de 2019, por ejemplo, el EDPS abrió una investigación sobre los contratos que la Comisión Europea había firmado con Microsoft, y las conclusiones preliminares ya alertaban sobre la capacidad de estos acuerdos para respetar las nuevas leyes de protección de datos.

Esta postura se ha visto reforzada por la sentencia de la Corte de Justicia de la Unión Europea de julio de 2020 que anulaba, por falta de garantías, el Privacy Shield, el mecanismo legal que se venía usando para transferir datos entre la Unión Europea y EE.UU. Amparándose en la decisión judicial, el organismo regulador de la UE solicitó a las instituciones europeas que informaran de la transferencia de datos a terceros países, y en mayo de 2021 anunció que había dos investigaciones en marcha por los contratos de la Comisión —tanto de software como de gestión en la nube— con Amazon y Microsoft. 

Ya en aquel momento, las consideraciones del órgano de supervisión reafirmaban la fuerte dependencia que sufre la UE en este ámbito , con unas “instituciones europeas que cada vez confían más en el software y la infraestructura en la nube de los grandes proveedores de TIC”, especialmente los radicados en EE.UU. 

Una realidad que los gigantes de Silicon Valley conocen de sobra: mientras que proyectos europeos como Gaia-X se encuentran en fase primigenia y arrastran importantes problemas para ponerse en marcha, las big tech ya son el actor que más dinero destina a hacer lobby en Bruselas.  Las instituciones europeas, mientras tanto, ya han cerrado — en marzo de 2022— un nuevo acuerdo con las autoridades de EE.UU para la creación de un nuevo marco de intercambio de datos que sustituya al Private Shield. Las dudas sobre su capacidad para proteger la privacidad de los europeos, eso sí, siguen siendo las mismas.

Este artículo forma parte del proyecto Panelfit , apoyado por el programa Horizon 2020 de la Comisión Europea (acuerdo de financiación n. 788039). La Comisión no ha participado en la producción del artículo y no es responsable de su contenido.

Traducciones disponibles
14 abril 2022

Fuente/s:

El Orden Mundial
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